El periodista y analista político Carlos González entrevistó este martes 10 de febrero al ex presidente polaco Lech Walesa, quien prevé visitar al país en los próximos días para reunirse con un grupo de representantes de la sociedad civil venezolana. (Publicado en el diario El Nacional de Venezuela)
Sr. Presidente, este año se cumplen dos décadas del retorno a la democracia en Polonia. Por lo tanto, es un buen momento para hacer un análisis profundo sobre el rumbo que ha seguido su país y los países del entonces bloque soviético. ¿Qué diría al respecto?
“El carácter pacífico que tuvo el proceso de transición en Polonia hizo de él un modelo de transformación mundialmente reconocido. En ese histórico momento no podíamos dirigirnos en otra dirección, seguramente ese período no estuvo libre de errores. Pero la transición polaca no se proyectó, por ejemplo, en un empobrecimiento masivo de la sociedad. La teníamos difícil, y fue imposible tomar otro camino, pero hoy la aplastante mayoría de los polacos lo comprende y sabe apreciar ese período. No se trató únicamente de un cambio en el concepto de nación, el paso de una dictadura a la democracia, si no que también hubo una profunda transformación económica. Del modelo económico socialista a la economía de libre mercado”.
Ud. es un ferviente defensor de los derechos humanos. Con esos ideales derrotó el comunismo y restableció la democracia en Polonia. Desde esa perspectiva, ¿cuáles serían sus recomendaciones para aquellos países donde no se ha logrado consolidar la democracia, o incluso han dado marcha atrás hacia el socialismo?
“Tener fe de que lo imposible se convierte en realidad. Los cambios deben realizarse mediante el esfuerzo común de todo el país y con el apoyo del Mundo. Las personas de manera individual no consiguen nada. La solidaridad cambió la realidad en esta parte de Europa, igualmente la puede cambiar en los países de América Latina que se hallan lejos de la democracia. Mi consejo sería trabajar aquellas áreas más elementales, haciéndole llegar a la población, por todos los medios posibles, el mensaje de que este sistema es malo y que puede ser mejor. Pero la gente debe creerlo, debe querer un cambio. Nadie hará nada por la gente. En los últimos años ha crecido la tendencia de votar a la izquierda en América Latina, pero no es una elección lo que decidirá el desmoronamiento de un régimen, en cualquier país, en este Mundo y esta economía cada vez más globalizados. Vivimos en un sistema de actos interrelacionados entre sí, y cada país, tarde o temprano, se hallará dentro en este orden. El aislamiento, la falta de cooperación, la ausencia de libertad electoral, no conducen a ninguna parte”.
Ud. es muy cercano a Latinoamérica, en reiteradas ocasiones ha visitado nuestros países. ¿Qué le une a nuestra región?
“En América Latina es probablemente donde soy mejor recibido. Le tengo mucha estima a los latinoamericanos, porque son decentes, rectos y cordiales. Quizá por el hecho de que son personas profundamente creyentes, igual que yo, e igual que los polacos son inusualmente hospitalarios. Además se trata de países que han vivido mucho en la vida y yo siempre me siento unido a aquellos que tienen experiencias similares. Considero que nosotros, quienes lo conseguimos (el cambio), tenemos la obligación de apoyar a aquellos países que necesitan modelos democráticos”.
En términos políticos, ¿comparte la idea de que algunos países latinoamericanos tienen experiencias similares a las de Polonia? Especialmente aquellos que han vivido bajo dictaduras, de cualquier tipo, y se han librado de ellas.
“Por su puesto que se pueden ver determinadas similitudes, pero cada país tiene su propia historia; cada país ha atravesado por un largo camino hacia la libertad. Pero una cosa es cierta, no existe peor o mejor dictadura, todo régimen, ya sea de izquierda o de derecha, se transforma en un instrumento que destruye al ser humano, su dignidad y sus derechos fundamentales a la libertad y la autodeterminación. Todas las naciones tienen derecho a una vida digna. Creo en que los derechos individuales, la familia y la sociedad civil, tarde o temprano serán respetados en todas las latitudes”.
Ud. ha dicho que no comparte con esos políticos latinoamericanos que ilusionan al electorado con programas de corte populista, o socialista, ya que luego no pueden cumplir sus promesas. ¿Cómo explica que, habiéndose demostrado el fracaso de ese modelo político, existan algunos sectores en América Latina dispuestos a regresar atrás?
“Sobre si el socialismo es un sistema democrático y aceptado por las personas, hay que verlo en la práctica en Cuba. Por eso el presidente Chávez goza de tanto apoyo popular, porque las ganancias del petróleo lo utiliza entre otros en programas de repartición de dinero, de alimentos. Pero ello no funciona a largo plazo. Este sistema está condenado al fracaso, como lo hemos visto tantas veces en otros países. Y entonces, ¿qué se puede hacer, si no hay visión? Se trata únicamente de un paliativo que tiene efecto en el ciudadano medio y le da al régimen más armas en su guerra propagandística”.
Según sus propias experiencias, ¿cuál es el mayor daño que causa el comunismo en la sociedad, especialmente si está acostumbrada a vivir en democracia?
“En aquellos países donde un régimen comunista reprime a las personas y sus acciones en favor de la libertad, se dañan las capacidades para crear posteriormente una sociedad civil. El país, mediante su aparato represivo, ahoga las aspiraciones de la sociedad y destruye el espíritu social. El mayor daño que puede causar el comunismo a una sociedad es la privación del derecho a organizarse, a expresar libremente sus opiniones, a la edificación de la confianza cívica y el desarrollo de la prensa libre”.
En pocos días Ud. viajará a Caracas respondiendo a una invitación de un grupo de representantes de la sociedad civil venezolana, quienes le visitaron hace unos meses en Varsovia para hablarle de las falencias del Estado de derecho y la democracia en el país sudamericano. ¿Cuáles son sus expectativas de ese viaje?
“Durante la era comunista en Polonia, cuando viajaba por el mundo y me encontraba con jefes de estado, presidentes, con representantes de la realeza, nadie podía creer que en una perspectiva de algunos años existiría la posibilidad de un cambio pacífico en los entonces países comunistas. Y conseguimos desprendernos del yugo comunista sin derramamiento de sangre. Creo que ese espíritu de libertad, con los mismos métodos, se propagará por todo el mundo. Nadie ha inventado aún mejor sistema que la democracia. Y ese es mi mensaje para aquellos con los cuales me encontraré en Venezuela. Me interesa mucho hablar con estudiantes y miembros de organizaciones no gubernamentales. En el caso de Venezuela no se puede hablar de un sistema democrático administrado por el poder. La oposición en Venezuela se halla debilitada e internamente dividida, no dispone de argumentos poderosos a la hora de enfrentar al presidente Chávez. Es necesario apoyarla”.
Ud. hizo el intento de entrar al país en noviembre pasado, pero Caracas le comunicó que no estaba en condiciones de garantizar su seguridad. En lenguaje diplomático ello quiere decir que no es bienvenido. ¿Piensa que el gobierno de Venezuela le impedirá esta vez la entrada?
“El gobierno explicó que era por un asunto de seguridad. Yo lo interpreté como una falta de buena voluntad, ya que el mensaje que llevaba para Venezuela no le convenía a las autoridades venezolanas. En aquel entonces dije que probaría nuevamente visitar Venezuela y tengo la esperanza de que esta vez lograré encontrarme con la juventud venezolana y no estoy pensando en que esta vez el gobierno venezolano mostrará la misma falta de voluntad.
Si el Presidente Chávez o su círculo de poder le pide una entrevista, ¿la aceptaría?
“No me esforzaré por tener semejante encuentro, pero tampoco lo descarto. Soy partidario del diálogo, de discutir y compartir opiniones. Estoy preparado para tomar cualquier iniciativa que acerque a Venezuela a la democracia”.






