Blog de Carlos González Shanel Comentarios y análisis sobre temas de actualidad internacional

¿Por un anacrónico pacto de no agresión?

Carlos González Sháněl*

soldadoPerú propuso en septiembre un pacto de no agresión que garantice una zona de paz en América del Sur. En Santiago la iniciativa cayó muy mal. En Cancillería el lenguaje de Lima fue calificado incluso de hostil y belicista. Importantes analistas se apresuraron a señalar que se trata de una estrategia peruana para identificar a Chile como motor de una carrera armamentista en Latinoamérica. Perú obviamente lo niega. Dice que varios países latinoamericanos han realizado importantes compras de armas, y que a eso se refiere. Con nombre propio, entiéndase Brasil, Venezuela y Chile. Publicado en Nueva Política.net

Supongamos que efectivamente Perú trata de tachar a Chile de iniciar una carrera armamentista con fines belicistas y ofensivos. Hagamos ese ejercicio intelectual. Seguro que les surgirá automáticamente la pregunta. ¿Por qué? Puede existir el siguiente propósito: Chile y Perú se hallan inmersos en una controversia de delimitación marítima que, desde 2008 está siendo tratada por la Corte Internacional de Justicia, con Sede en La Haya. Mostrar a Chile como un país agresor le ayudaría a Perú a sustentar políticamente su reclamo. Es sabido que la Corte no siempre falla en estricta juridicidad, y muchas veces emplea criterios políticos.

Conversando hace unas semanas con expertos militares chilenos, estos me hacían ver que lo que promueve Lima, aquello de un pacto para evitar un potencial conflicto en la región, no es más que un producto retórico. Porque un pacto de estas características se firma para que un Estado se abstenga de agredir a otro, so pena de recibir una sanción. Y Chile no posee ni intenciones expansionistas, ni proyección de un poder hegemónico, ni mucho menos tiene ganas de agredir a Perú.

Chile es de la idea de que semejantes pactos son innecesarios. Son más adecuados los acuerdos de cooperación militar. Y sobre esa idea sostiene su política de Defensa. Porque un pacto de no agresión es una figura caduca, de antes que existieran tratados como la Carta de las Naciones Unidas y la Carta de la OEA, que son lo suficientemente claros en establecer cuál es el uso legítimo de las armas, limitándolo exclusivamente a casos en que un Estado agrede a otro Estado.

Por eso la molestia en Santiago. Desde ahí que el planteamiento de Perú se vea como una versión moderna del célebre Pacto Ribbentrop-Mólotov, entre el Tercer Reich y la Unión Soviética poco antes de estallar la Segunda Guerra Mundial. Donde habían dos potencias militares que se temían, y que se prometían que en caso de un conflicto bélico no se atacarían. Todos sabemos lo que ocurrió tan sólo dos años después.

¿Se puede entrar en un estadio distinto de relaciones, sin necesidad de desempolvar vejestorios jurídicos? Si. El ejemplo más claro es la fuerza de paz binacional Cruz del Sur. Se trata del único caso en Latinoamérica en el que existe un mando único para tropas de dos países, Chile y Argentina, y donde ambas naciones se muestran sus gastos en Defensa, el armamento que tienen, y luego comparan. La conforman más de 1500 efectivos, siete oficiales chilenos y seis argentinos, y están capacitados para faenas combinadas como parte de las fuerzas Stand by Forces de las Naciones Unidas. Se podría decir que es una iniciativa comparable a la Brigada Franco Alemana o la Fuerza Multinacional Shirbrig de Despliegue Rápido, donde Chile, a propósito, participa como observador.

Muchas armas en la región

La percepción de Lima es que Latinoamérica se está armando sin ninguna razón de peso. Pero cada quien tiene sus razones. Otra cosa es no conocerlas. Veamos nuevamente a los mismos tres países: Venezuela, Brasil y Chile.

El proyecto revolucionario de Hugo Chávez en Venezuela va de la mano de un claro expansionismo ideológico y, por ende, debe ir apoyado por lo militar. Una de las lecciones aprendidas del manual castrista es aplicar una fuerte retórica antiimperialista, la idea de que en cualquier momento Estados Unidos invadirá Venezuela. Partiendo de la hipótesis de que los venezolanos se hayan bajo amenaza de ser aniquilados, resulta natural que tengan la obligación que armarse.

Otro actor importante es Brasil. Este persigue convertirse en potencia mundial, por lo que no sólo requiere de tecnología, sino también tener la capacidad de proteger a sus aliados del Primer Mundo, de poner orden en la región dado el caso, y además para participar en misiones internacionales que demanden tropas brasileñas.

En el caso de Chile, un país pequeño que depende de decisiones externas, también tiene que contribuir en temas de seguridad para tener voz en el concierto internacional. Pero para eso necesita capacidades que le permitan ser considerado como un aliado de fiar. Se sabe que el desarrollo socio-económico y de Defensa son directamente proporcionales, lo que explica porque Chile da este salto. Porque los recursos le alcanzan para ello.

Se debe considerar que la Defensa tiene ciclos, de distinta duración. Uno de ellos es el ciclo de vida de los sistemas de armas. Chile tuvo un embargo por 20 años, lo que hizo que se saltara un ciclo. Con aviones, barcos y tanques obsoletos, muchos de ellos de la Guerra de Corea, Chile no habría podido emprender misiones como la de Haití o Bosnia y Herzegovina, en ejercicios internacionales, junto a la OTAN, algo que hace que un país pequeño de Sudamérica pueda tener voz en decisiones de carácter internacional. A la vez, coincidió que el mercado internacional pasó por un momento propicio para la venta de armamento viejo. Por lo tanto, no fue raro que Chile aprovechara la oportunidad para actualizar los sistemas a un estándar compatible con los objetivos de su política exterior.

El próximo libro de la Defensa, o Libro Blanco de Chile, incluirá todas las adquisiciones, presupuesto y número de tropas. El tema es, entonces, ¿Mostrar lo que se tiene (transparencia) o hacer acuerdos de reducción? Chile ha optado por lo primero. Perú por lo segundo. En este marco hay un impasse, porque es difícil convenir cualquier tipo de limitación de armamento si el otro no muestra lo que tiene. Además, la doctrina chilena habla de otorgar a las inversiones en Defensa un carácter plenamente soberano, porque aunque no existiera ningún litigio con Perú, igual la política exterior llevaría a Chile a participar en fuerzas multinacionales. Como ocurre hoy. Al menos el 60 por ciento de sus ejercicios militares son en el marco de fuerzas multinacionales bajo el mando de la ONU.

¿Cuál es entonces la razón para proponer iniciativas como un pacto de no agresión? Volvemos al principio, construir un caso para la Corte. Detrás de esto hay una estrategia diplomática, en apoyo a los fines que Perú ha establecido para su política exterior. Un dato relevante: Perú está pidiendo un pedazo de territorio, no hay que olvidarse de eso.

En resumen, Perú habría optado por un juego de víctima-victimario, para, según esta tesis, influir las decisiones en La Haya. Es razonable entonces que Lima, como estrategia, alimente los argumentos políticos. Señores, un pacto de no agresión es totalmente anacrónico. Hagamos memoria. Hace 14 años los propios peruanos dijeron que un pacto de no agresión con Ecuador correspondía a otra época. Si era anacrónico en 1995, con mayor razón lo es en 2009.

*Artículo elaborado gracias a la ayuda de Luis Donas, experto en temas de seguridad y Defensa.

Vea el reportaje de Emol TV sobre la reciente “Operación Salitre 2”, ejercicio bélico que reúne a tropas de Estados Unidos, Francia, Brasil, Argentina y Chile.

Leave a Reply