Los venezolanos le dijeron SI a Chávez. Ahora puede presentarse por cuarta vez consecutiva como candidato a la presidencia en el 2012. Todo indica que hasta entonces hará lo posible por perpetuarse en el poder, algo que preocupa grandemente a organismos de derechos humanos que ven en el proyecto socialista de Chávez claros sesgos de autoritarismo. Primero recapitulemos la trayectoria del inquilino de Miraflores. Chávez, un ex paracaidista del Ejercito, fiel amigo de Fidel Castro, fue elegido en 1998 para el período 1999-2004 cuando no existía la posibilidad de reelección. En 2000 modificó la Constitución extendiendo el período presidencial de cinco a seis años y permitiendo una sola reelección. Inmediatamente llamó a nuevos comicios. Ganó y fue elegido por seis años. (Publicado en el diario Hospodářské noviny)
En 2006 es electo para su segundo período 2006-2012, estando impedido de aspirar a otra reelección. Ahí es cuando comienza a promover la enmienda a la Constitución y así poder reelegirse de forma indefinida. Aunque el Gobierno no lo ha hecho público, es vox populi que Chávez piensa extender el período presidencial a diez años.
Este es el segundo intento de Chávez de hacer cambios constitucionales para mantenerse en el poder. El 2 de diciembre de 2007 fue rechazada su propuesta de reforma a la Constitución de 1999, entre cuyos artículos se hallaba el 230 que establece precisamente la posibilidad de reelección indefinida. Pero no pasó. Por lo tanto el debía entregar el cargo en 2013.
Chávez siguió insistiendo en la reelección. Pero debido a la apatía de sus propios partidarios aceptó extender la posibilidad de reelección a los cargos ejecutivos y legislativos. Así, la enmienda aumenta de un artículo (el 230) a cinco (agregando los artículos 160 [gobernadores], 162 [diputados estatales], 174 [alcaldes] y 192 [diputados nacionales]).
La disidencia va a la cárcel
Se piensa que mediante la reelección indefinida Chávez tenderá a concentrar el poder limitando la autonomía de la Asamblea Nacional, los gobiernos regionales, el Poder Judicial, etc. Esto preocupa grandemente a las organizaciones de derechos humanos, que ven en el proyecto del presidente Chávez una amenaza para aquellos que piensan diferente.
Actualmente existen cerca de tres decenas de presos del poder. Uno de los casos más emblemáticos es el del empresario Eligio Cedeño, a quien el régimen de Hugo Chávez mantiene en prisión desde hace dos años sin que haya sido siquiera juzgado. Organismos internacionales estiman que el caso de Cedeño trasciende lo político, ya que su “delito” ha sido promover mediante su fundación programas sociales para los más pobres. Algo que ha llenado de ira al presidente.
“Chávez es una persona sumamente narcisista, Cedeño representaba una competencia a sus planes de convertirse en el Robin Hood criollo”, dice el abogado venezolano Domingo Salcedo. Sobre el caso han advertido numerosas figuras internacionales. El ex premier de Bulgaria, Philip Dimitrov, recordó que “viene de un país donde existieron regímenes totalitarios, por tanto, está acostumbrado a ver que se encarcele a personas por pensar diferente, como Cedeño acusados de actos de corrupción o cualquier otro delito”.
Nuevas democracias son sus potenciales adversarios
Chávez comprende que los países europeos que hace dos décadas se desprendieron del yugo soviético para emprender el camino hacia la democracia, son adversarios naturales de su modelo político. Porque sufrieron terriblemente bajo el comunismo, pero también porque la fórmula democrática y la libertad de mercado les ha salido bien. Chávez sabe que los testimonios y experiencias de estos países con el socialismo del siglo XX pueden tener consecuencias catastróficas si llegan a oídos de quienes apuestan por el socialismo del siglo XXI, como llama Chávez a su revolución.
Por eso Chávez le impidió la entrada al ex presidente de Polonia y Premio Nobel de la Paz, Lech Walesa, que pensaba arribar a Caracas el pasado viernes 13 de febrero, dos días antes del referéndum. Es evidente que Hugo Chávez le teme a una repetición en Venezuela del mismo escenario de las revoluciones de colores, que en la última década han acabado con casi todos los últimos residuos del autoritarismo pos comunista en Europa Oriental. Serbia, Ucrania, Georgia, Kirguistán. “Esa estrategia de los llamados golpes suaves, o revoluciones de colores, como quieran llamarla en algunas partes, ha funcionado relativamente, pero aquí la vamos a pulverizar”, dijo una vez Chávez.
Desde esa perspectiva es comprensible que Caracas envíe delegaciones de parlamentarios o ideólogos afectos al oficialismo para explicar las bondades del presidente Chávez a los centroeuropeos. Si ir más lejos, a finales de enero dos diputados, Carmen Álvarez y Ricardo Capella, efectuaron una visita a República Checa, entre otros países, presentando en detalle las ventajas de la reelección indefinida y en general la “Revolución Bolivariana”.
Una Venezuela a la cubana
El presidente de Venezuela ha dicho que gobernará hasta el año 2030, por lo tanto la victoria del domingo la interpretará como una señal para acelerar su proyecto socialista. En los años que le restan de su actual mandato le espera la difícil tarea de demostrar que es capaz de: reducir la pobreza, acabar con la inflación y la corrupción, de las más altas del continente, así como con la criminalidad. Según El Ministerio del Interior, hasta septiembre el promedio de homicidios a nivel nacional era de 152 semanales.
Si no es capaz de conseguirlo, se piensa que Chávez podría proponer, a mediados de 2012, una iniciativa de reforma que sustituya el presidencialismo por el parlamentarismo, copiando el modelo cubano. En tal situación, se tiende a originar un régimen autocrático. De hecho, las elecciones realizadas en Cuba tienen partido único y la votación del Poder Ejecutivo es de carácter parlamentario, lo escoge la Asamblea Nacional del Poder Popular. No es casualidad que Fidel Castro haya sido presidente por casi 5 décadas, siendo sucedido por su hermano Raúl.
Y no sería nada nuevo. Ya otro presidente venezolano, Juan Vicente Gómez, en sus 7 Constituciones aplicó una fórmula parecida, el Congreso designaba al Presidente. Así gobernó 27 años. Chávez también podría intentarlo. También podría intentarlo por la fuerza, tampoco sería una novedad: en 1992 Chávez dio un fallido golpe de estado, por lo cual terminó en la cárcel.





