La psicosis de la violencia
MBA Alvaro Dubón
Analista y Consultor
Año con año, mes a mes, día a día, segundo a segundo los ciudadanos centroamericanos van presentando una psicosis generalizada.
Los observas a todos por igual, todos son sospechosos, si te miran, lo primero que se te ocurre es verle las manos para saber que no lleva armas, si te hablan, no respondes, si te piden la hora ni siquiera te detienes y sin mirar el reloj le indicas la hora aproximada.
Vas en tu auto, ves por el espejo retrovisor que se acerca un motorista, el corazón te palpita, tienes un teléfono celular de los más baratos, no es el que usas pero te servirá para tratar de engañarlo si con la cacha de la pistola te golpean el vidrio y te lo piden, ese les entregarás. Pero, ¿y si no creen que ese es el que usas?, puedes recibir un disparo…
…Uf, pasó de largo, no se detuvo, tu corazón sigue latiendo a más de 100 pulsaciones por minuto, el aire te falta, respiras agitadamente, escuchas las bocinas de los autos que vienen tras de ti.
No tienes paz, vas por la calle con un miedo terrible, tomas de la mano a tu novia, a tu esposa, a tus hijos, los acercas a ti como queriendo protegerlos, sabes que en cualquier momento puede aparecer alguien que quiera robarte, o simplemente podrás quedar en el camino de una bala perdida.
Tienes miedo, miedo de salir de casa, miedo de ir a trabajar y saber que probablemente no regresarás, miedo que tus hijos salgan a estudiar, a comer un helado, a visitar a la novia, a reunirse con amigos.
Has dejado de salir de noche, y mientras te encuentras dentro de la seguridad de tu casa escuchas disparos en la lejanía, toda la noche, Esos disparos puedes hasta identificarlos, esa es una .22, mm esa parece una 9 mm , ¿Escuchaste? Esa parecía de una escopeta 12 y esa otra de un AK47.
Algunas veces esos disparos los escuchas en la distancia… otras, muy cerca. A veces puedes escuchar las sirenas de la policía o de los bomberos, solamente pides a Dios que no sea alguien conocido.
Si, vives la psicosis de la violencia, una psicosis que te hace temer, que te vuelve ansioso, que te genera enfermedades de estrés, que poco a poco va calando en todo tu ser y que quisieras que desapareciera.
Que Centroamérica es una tierra de paz, ¿Qué paz?, ¿la paz resultado de un conflicto armado ideológico en donde hubo menos muertos que los provocados por la violencia actual?, ¿la paz de quienes se abrogan el haberla alcanzado?, ¿la paz que firmaron delincuentes armados con políticos de estación?
No, Centroamérica no está en paz, el triángulo norte de la región (Guatemala, El Salvador y Honduras) se pinta de rojo, y no rojo ideológico, se pinta de rojo por la sangre derramada de miles de inocentes, inocentes que han perdido el derecho a transitar libremente, sin miedo, sin angustia. Asesinan a hombres, mujeres y niños, hasta bebés; asesinos asesinan a asesinos y muchas veces en estas acciones, también son alcanzados por las balas, inocentes que se encontraban en el momento y lugar equivocado.
Los Gobiernos han sido incapaces de controlar la escalada de violencia, las fuerzas de seguridad están infiltradas por los mismos delincuentes y asesinos, los órganos de investigación son totalmente ineficientes y la corrupción termina de hacer el trabajo.
Sí, los gobernantes, los funcionarios de seguridad, los que juzgan, los que investigan todos ellos también tienen manchadas las manos, por su incapacidad de controlar, su incapacidad de imponer el orden, por su incapacidad de dar al ciudadano la seguridad que por ley deben brindarle. Ellos, todos ellos son tan culpables como el que aprieta el gatillo, ellos y solamente ellos han permitido que la situación llegue a este punto, ellos y solamente ellos serán juzgados por la historia.
Y nosotros, los ciudadanos, también tenemos manchadas las manos con sangre, por que el miedo nos vence, porque no denunciamos, porque no exigimos justicia, porque no exigimos que se castigue, porque mientras a nosotros no nos suceda nada, no nos importa lo que le suceda al vecino. Somos cómplices por miedo, por cobardía.
Mientras tanto, exhibamos al mundo a una región de paz, que posee los más altos índices de homicidios en América Latina y uno de los más altos del mundo, exhibamos al mundo a la Centroamérica que dio ejemplo al firmar la paz, pero que es incapaz de brindar seguridad a sus ciudadanos. Mostremos el verdadero rostro de Centroamérica, el rostro de la inseguridad, de la violencia y de la corrupción y de la cobardía de sus habitantes.






